Desde hace 88 años A.A. ayuda a los alcohólicos a mantenerse sobrios, a través de su programa de recuperación “Doce pasos, doce tradiciones, doce conceptos” El programa tiene un fundamento simple: un alcohólico que comparte con otro. Si su forma de beber está fuera de control, A.A. puede ayudarlo.
Alcohólicos Anónimos ® es una comunidad de personas que comparten su mutua experiencia, fortaleza y esperanza para resolver su problema común y ayudar a otros a recuperarse del alcoholismo. El único requisito para ser miembro de AA es el deseo de dejar la bebida. Para ser miembro de AA no se pagan derechos de admisión ni cuotas; nos mantenemos con nuestras propias contribuciones. AA no está afiliada a ninguna secta, religión, partido político, organización o institución alguna; no desea intervenir en controversias, no respalda ni se opone a ninguna causa. Nuestro objetivo primordial es mantenernos sobrios y ayudar a otros alcohólicos a alcanzar el estado de sobriedad.
Si bien en AA no tenemos una definición profesional de quién es un alcohólico, si podemos compartir en función de nuestra experiencia que:
“Nosotros los alcohólicos, somos hombres y mujeres que hemos perdido la capacidad para controlar nuestra manera de beber”.
(Libro Alcohólicos Anónimos, pág. 33)
El alcoholismo es una combinación de una compulsión por beber y una «alergia física»
Dr. Silkworth, médico estadounidense especialista en el tratamiento del alcoholismo.
La lista de preguntas que aparece a continuación puede ayudarle a descubrir si tiene problemas con su manera de beber. Debe tener presente que usted es la única persona que puede decir SI tiene o NO un problema. Aunque otros le hayan dicho que si lo tiene, lo importante es que USTED DECIDA por sí mismo. Seleccione uno de las opciones siguientes:
19 - Mayo - 2026
Y se da perfecta cuenta de que su propia vida se ha enriquecido, como dividendo por haber dado a otra persona sin exigirle nada a cambio.
COMO LO VE BILL, pág. 85
Al principio de ingresar en el programa, la idea de dar sin condiciones era difícil de comprender. Cuando otros querían ayudarme, tenía sospechas. Pensaba: «Qué quieren ellos a cambio?». Pero pronto llegué a conocer la alegría de ayudar a otro alcohólico y a comprender por qué ellos estaban ahí para mí al principio. Cambiaron mis actitudes y quise ayudar a otros. Algunas veces me ponía inquieto porque yo quería que ellos supieran de las alegrías de la sobriedad, que la vida puede ser preciosa. Cuando mi vida está llena del Dios amoroso de mi entendimiento y doy amor a mis compañeros alcohólicos, me siento poseedor de una riqueza tan especial que es difícil de explicar.